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lunes, 6 de enero de 2014

Uno.

Barriendo las penas con una escoba maltrecha, ya siento en el pecho los martillazos del arrepentimiento.

No, desde luego que no debí decirte nada, pero lo hice, y aquí me encuentro, tan llena por fuera y tan vacía por dentro. Siempre lo mismo, esperando a…¿A qué?, a nada, a que pasen las horas mientras nadamos en este abismo llamado incertidumbre.
 Eso es, no lo quieres oír, te niegas a admitir, que tu vida se ha reducido a esto, a ver como otros caen en el intento mientras tu estudias su sufrimiento, así es, te conformas con sonreír cuando deseas morir y saltar al fin de tu agonía.
 Pero esta vez no, esta vez te atreverás a algo más, quizás arriesgues, quizás apuestes por un trocito de felicidad y sabes con certeza que tu número ganará, porque en el pasado apostaste fuerte y ganaste muchos momentos con tu suerte.

 Uno, uno y no más, contra todos los demás.

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